Ventajas de la modernización de su instalación de calefacción y utilizar la eficiente técnica de condensación de gasóleo

En España unos siete millones de viviendas tienen instalado un sistema de calefacción con una antigüedad de más de 25 años, con unos rendimientos muy inferiores a los que podrían tener con equipos nuevos y, a menudo, tan deterioradas que exigen reparaciones continuas. Sus propietarios a menudo no saben cuánto dinero pierden con la energía que consumen de forma ineficiente ni son conscientes de los elevados niveles de CO2 que sus calderas emiten, contaminando la atmósfera de las ciudades y localidades donde se ubican.

Sustituyendo estas instalaciones por calderas de condensación de alta eficiencia en combinación con tecnología solar, se han demostrado ahorros de hasta un 35 por ciento de energía.

Apoyo de calefacción con energía solar

La energía del sol es gratuita y aún no aprovecha lo suficiente como apoyo a la calefacción y para la producción de agua caliente sanitaria. En el momento en que se renueva una caldera es cuando debe considerarse la opción de combinarla con una instalación de energía solar.
 

Brennwerttechnik.png

¿En qué consiste la eficiencia de la técnica de condensación?

En la técnica de condensación no solo se aprovecha el calor generado con la combustión del gas, sino también el calor que en los sistemas de calefacción convencionales se escapa sin aprovechar por la chimenea.

Las calderas de condensación aprovechan casi por completo el calor que contienen los humos que se expulsan por la chimenea y se revierte al sistema de calefacción. Para ello, las calderas de condensación de Viessmann están equipadas con intercambiadores de calor radiales de acero inoxidable que enfrían los gases de escape antes de derivarlos a la chimenea para condensar de forma específica el vapor de agua que contienen y transferir el calor que liberan al sistema de calefacción.

Con esta tecnología, la caldera de condensación alcanza un rendimiento estacional de hasta un 98 por ciento, por lo que trabajan de forma especialmente eficiente energéticamente. Este principio funcional no solo ahorra una valiosa energía, sino que además protege el medio ambiente reduciendo considerablemente las emisiones de CO2.